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Yavé vs Esperanto

Otro Diente de Engranaje, publicado el 05-03-2006 23:03:44

O la dificultad de comprender al semejante.

Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Ea, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Ea, edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».
Mas Yavé descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yavé los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.
(Génesis 11:1-9.)

Ya sea por ese u otro motivo, actualmente se hablan en torno a 6000 lenguajes distintos alrededor de todo el mundo. Desde pequeños dialectos que poco difieren de la lengua madre hasta los grandes idiomas hablados por millones de personas. Por no contar las innumerables lenguas muertas que han quedado relegadas al papel gastado y maltratado por los siglos, si no reducido a polvo y cenizas.

Una Torre de la que, hasta hace bien poco, apenas eramos conscientes, salvo contadas excepciones. Refugiados en nuestra pequeña burbuja, nos bastaba y sobraba con la lengua materna. Sin embargo, la era de la información está instalada entre nosotros desde hace ya varios años, y día a día ésta cobra más fuerza. Por ello, es cada vez más evidente que se hace por completo necesaria una unificación idiomática a gran escala. Evidentemente, ya ha habido gente (y mucha) que se ha planteado antes (y mucho) esta cuestión. De ello surgieron, por ejemplo, el esperanto, si bien es, posiblemente, uno de los grandes fracasos linguísticos de la historia, aunque siempre haya gente dispuesta a aprender. Hasta yo, si tuviese tiempo, me lo propondría... Quedará como propósito de año nuevo en un futuro incierto.

¿Y a qué viene tanta historia con los idiomas? Sucede que, el otro día, en uno de esos venazos culturetas que, de tanto en cuanto, me dan, andaba visitando un interesante (y famoso) blog de tecnología en el que leí un artículo acerca de una investigación realizada en la Universidad Autónoma de Barcelona sobre la mejora de memorias RAM y discos duros. Por desgracia, a la hora de entrar a la web linkeada en el blog, descubrí, para mi desánimo, que la página web de la universidad está completamente en catalán, resultandome imposible encontrar el material que quería leer (el cual, probablemente, también estaría en la misma lengua).

Pasé varios años gastando parte de mi tiempo libre facilitando la comprensión de videojuegos a quienes no conocían el idioma de Shakespeare, y la labor continúa en el Clan DLan, pero acciones puntuales como esa no compensan los grandes abismos de idiomas que existen en el mundo. Por desgracia, una unificación como la que hace falta no es, ni mucho menos, factible hoy por hoy. Por ello, es necesario buscar soluciones parciales ("malos parches") en los campos donde más falta hagan.

Una de esas soluciones sería el desarrollo de programas informáticos de traducción de textos, uno de los mayores retos de la Inteligencia Artificial en la actualidad. Una meta cuya consecución pasaría por una necesaria revolución conceptual a ese nivel de la Ingeniería del Conocimiento, que en estos momentos se encuentra bastante lejos de alcanzar las precondiciones necesarias para obtener los resultados deseados.

Otra más que interesante solución pasaría por una fuerte inversión económica (sumemos una nueva utopía a esta entrada en concreto, y a la totalidad del blog en general) a medio-largo plazo para potenciar sustancialmente la enseñanza de segundas (y terceras) lenguas en colegios e institutos que, al menos en nuestro país, más preocupado del cambio de presidente del Real Madrid, es totalmente deficiente e insuficiente.

Pequeños pasos nos llevan a los grandes logros, se suele decir... Esperemos que, si alguna vez somos capaces de levantar una nueva Torre, ningún dios receloso baje a derrumbar lo que nuestro esfuerzo haya logrado edificar.

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