No voy, no me presento.
Esa idea que, en un momento u otro a todos se nos pasa por la cabeza... No para de rondar la mia ahora, cual buitre a la espera de su alimento. Que no, que no merece la pena. Y en efecto, no la merece... Pero habrá que mentalizarse, dar el paso, y presentarse al examen...