O cómo una idea escondida desde hace tiempo vuelve a surgir.
Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Se dice que son las tres cosas que alguien ha de hacer en la vida para poder decir que ésta ha sido plena. Sinceramente, me resulta realmente curioso que sean estas tres y no otras... Y es que tener un hijo, puedo entenderlo. En el fondo, forma parte del ciclo de la vida. Plantar un árbol... la verdad es que si no fuese parte de esa creencia popular, ni se me pasaría por la cabeza que es uno de los elementos de esa trinidad... Si bien siempre es bueno cuidar de la naturaleza que nos rodea.
Pero el asunto que últimamente me trae de cabeza es el tercero... El de escribir un libro. Siempre, por qué negarlo, me ha gustado escribir (si no, este blog ni siquiera existiría, es de cajón), y siempre he vivido con las ganas de escribir un libro, novela, o relato corto... Alguna vez lo he intentando, pero los resultados han sido muy inferiores a lo que hubiese deseado. No nos vayamos a engañar, no pretendo dar forma a un best seller, pero si a algo que pueda leer sin que por mi cabeza pasen automáticamente las palabras "apesta" y "aburro". Será cuestión de práctica, insistencia, y aprendizaje desde los errores, pero lo reconozco, la paciencia no es una de mis virtudes.
Todo esto viene al cuento de que, hace poco, un par de acontecimientos hicieron que este anhelo, adormilado desde hace tiempo, y cubierto por otros intereses y obligaciones más inmediatas, resurgiese con bastante fuerza. El principal fue que un buen amigo mío me enseñó un guión para un corto de cine que ha escrito él. Realmente me encantó, y despertó ese "gusanillo" de escribir que tengo. Y para rematar, lo segundo que me pasó. Esa misma semana, llegó mi padre a casa diciendo que iba a escribir una novela. Evidentemente, a raiz de ello, estuvimos un buen rato hablando al respecto. Si no quieres caldo, toma dos tazas.
Pero nuevamente, me encuentro con el escollo con el que siempre me he encontrado a la hora de ponerme a escribir... La inventiva, la originalidad, y la creatividad. Añade tres entradas más a la lista de virtudes de las que carezco. Definitivamente, lo más dificil de dar forma a una historia es encontrar no tanto el cómo, sino el qué escribir. Encontrar un hilo argumental que guste y resulte convincente. Crear unos personajes consistentes y creíbles. Orquestar todo un mundo que existe solo en mi imaginación, y ser capaz de transmitirlo a los demás a partir de simples y limitadas palabras. Una empresa que, ahora mismo, no creo que esté a mi alcance...
Por eso, mucho me temo que escribir un libro seguirá quedando como una tarea pendiente, y mi vida seguirá sin ser plena... Por lo menos, intentaré paliarlo plantando dos arboles.
MasterJ — 23-01-2006 01:34:55
guardafaro — 28-01-2006 02:05:41
Interloper — 28-01-2006 12:39:41