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La lucha de voluntades

Otro Diente de Engranaje, publicado el 19-07-2005 00:53:18

O lo que sucede cuando descubres que se ha terminado el día

Un día más, aquí me dan las tantas... Un día más de horas desperdiciadas, tiradas por el retrete. Y así llevo ya varios años... 24 horas parecen no ser suficientes cuando no haces nada, ¿verdad?

Vaya, me han quedado X asignaturas... ¡esto el año que viene no me vuelve a pasar! Y el año siguiente, vuelve a pasar... Si me diesen un euro por cada vez que he dicho o escuchado esa frase, no necesitaría preocuparme por cuantas asignaturas suspendía. Claro, luego las consecuencias de todo esto se pagan en verano, cuando te das cuenta de que eres uno de los doce pringados que se han quedado en Madrid para estudiar/trabajar, mientras el resto de la civilización disfruta buscando un hueco en la masificada playa, cuya arena no se ve porque está por completo cubierta de toallas... Entonces, cuando estás intentando que tu estructura atómica básica no se vaya al garete por la inhumana cantidad de calor que el entorno le aplica (y a la par que intentas despegarte ese maldito asfalto derretido de las zapatillas) es cuando piensas: "Mierda, esto me pasa por no haber estudiado durante el curso". Pero durante el curso, no da tiempo a nada... Entre que subes a la planta de ordenadores, revisas el correo, te tomas tu cerveza, echas tu media docena de muses con los colegas, miras a las niñas pasar, y echas unas risas, no te da tiempo a nada más... ¡Es el problema de que las prácticas de laboratorio sean tan largas! Y al año siguiente igual... y así, ad infinitum...

Pero esto no sucede solo con los estudios, no... ¡Ojala fuese solo eso! Si te pones a pensarlo, al cabo del día perdemos tantas horas en... no hacer nada... que da hasta pena pensarlo. Estar tan tranquilo, tirado en el sofá, sin utilizar ninguna neurona (total, ya está la televisión encendida... ella pensará por mi. Para eso se diseñó ¿no?) de las pocas útiles que me quedan en la cabeza, y darme cuenta, súbitamente, de que son más de las nueve... ¡Vaya! Pues mucho me temo que el plan de leerme otro capítulo más de mi libro y escribir ese mensaje tan ingenioso que tenía pensado para el blog tendrán que esperar hasta mañana. Adivina lo que sucederá al día siguiente. Y así, el protagonista del libro se aburrirá de no moverse de donde está, y el blog caducará por falta de actualizaciones...

Queda en evidencia que estamos (o bueno, al menos yo lo estoy) diseñados para dejarnos llevar por aquello que más comodo nos resulta... y desde luego, hay que reconocer que cada vez fabrican sillones más comodos... Es evidente que estamos diseñados (insisto, al menos yo si) para perder tanto el tiempo como la noción de él, y que mientras que pasa una hora de clase de TALF se podrían jugar cuatro horas de manos de mus de cafetería... Y al final, todo eso es tiempo perdido... Igual que el tiempo que yo he perdido reflexionando en voz alta acerca del tema. Igual que el tiempo que tú has perdido leyendo mi reflexión.

Pero no hay problema... he decidido que el año que viene no me vuelve a pasar.

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Referencias (URL para referencias)

[...] remember?), y llevarlas a término con un grado de éxito considerable. Hasta que empiezas. El primer día te dicen que en la cafetería habrá sangría a diario, el segundo, que en el horario que a ti te venía mejor, el gimnasio no abre. Y el te [...]


Referencia de :: Diarreas Mentales :: el 10/19 a las 00:16

Comentarios

  1. Querido compañero, si en algo te puede consolar, decirte que no somos doce, sino mil y pico los que estamos en esa situación en esa maldita aunque entrañable Facultad ;)

    otrodelospringaos — 23-07-2005 11:04:58


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