Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Ven a por ellas.

Otro Diente de Engranaje, publicado el 14-10-2006 00:41:34

O una historia de valor en defensa de un ideal

Otras épocas, otras motivaciones, otros valores.

En el año 480 A.C., la cuna de la civilización occidental se tuvo que enfrentar a una de sus mayores amenazas: mientras las distintas polis vivían enfrentandose casi de continuo las unas a las otras, un extremadamente numeroso ejército avanzaba con la intención de conquistar todo el mundo conocido: Bajo las órdenes del emperador Xerxes I de Persia, entre medio millón y dos millones de soldados se dirigían a Grecia con la intención de apoderarse de todo lo bañado por el sol.

Fue entonces cuando los griegos se dieron cuenta de que su única opción de supervivencia residía en entretener al ejército persa durante el tiempo suficiente para que las distintas ciudades tuviesen tiempo de unir fuerzas contra el enemigo común. Para esta tarea, ningún pueblo mejor que el Lacedemonio, los Espartanos.

Educados para la guerra desde el nacimiento, 300 señores (varones con hijos varones, para que de ese modo el linaje de sangre no se perdiese), entre los que se encontraban algunos de los más sobresalientes guerreros espartanos, como Dienekes o su rey Leónidas I, fueron escogidos con instrucciones claras: Resistir y Morir. No ceder ni un metro de terreno hasta que la parca les reclamase.

Así, los 300 espartanos, acompañados de en torno a 6500 soldados griegos más, marcharon a las Termópilas, un paso estrecho que recibe su nombre por los diversos manantiales de aguas termales que hay en la región, y allí plantaron cara a un ejército centenares de veces superior en número a ellos. Durante siete días (tres de ellos de intensa batalla), los helenos lograron retener al ejército persa, provocándoles más de 25000 bajas. Tiempo suficiente para que, tras ellos, el resto de la península griega tuviese tiempo a reorganizarse.

Durante siete días, un puñado de hombres que conocían su final lucharon por sus ideales, lucharon por la permanencia de aquello que ellos consideraban justo. Durante siete días, un ejército de hombres cuyo rey era considerado un hombre más, con las mismas obligaciones y derechos, que siempre se lanzaba en primera fila de combate, hombro con hombro con sus compatriotas, plantó cara a una masa de soldados-esclavo, dirigidos por quien se consideraba un ser superior, y contemplaba el combate desde la lejanía. Tres días de combate durante los cuales la tiranía y la opresión se encontraron cara a cara con el paradigma de democracia, durante los cuales hombres valientes dieron su vida por defender un ideal.

Sin segundas intenciones, sin pretensiones ocultas, sin pensar en obtener un beneficio personal de todo ello, ni enriquecerse a costa de nadie. Sin falsas máscaras ni subterfugios. Me pregunto a veces si hoy en día quedará alguien así, si alguna vez encontraremos otro ejército lacedemonio que nos salve del Xerxes de nuestro siglo.

Y me cuestiono si en alguna ocasión podré llegar a aproximarme a esos valores por lo que, hace ya más de dos milenios, trescientos de los mejores guerreros del mundo dieron su vida.

2 se atrevieron a opinar0 linkearon • Culpa de Interloper

Momentos de reflexión

Otro Diente de Engranaje, publicado el 21-06-2006 09:32:51

O ese momento en que todo se vuelve en tu contra

No cabe duda, hoy los astros se han alineado en tu contra, y la hiriente punta de flecha apunta directa a tu corazón. Va a doler, y lo sabes. El proyectil, propulsado con fuerza desmedida, te atraviesa, desgarra tu alma y descompone tu mente. A su paso, se lleva tus fuerzas y tu ánimo, y quedas tumbado en tu cama, mirando al techo, con los ojos empañados en lágrimas, sin saber qué hacer.

Apolo, en su más cruel faceta de arquero, te ha acertado de pleno, y el asta de su flecha todavía asoma,manchado su extremo con la fuerza de voluntad que, poco a poco, escapa por la herida fresca. Y sin embargo, cuando cuelga su arco y hace a un lado su carcaj, se descubre tu verdugo como el dios de la curación y el señor de las musas, aquél quien, cuando su voluntad cambie, será el encargado de reparar todo el daño que hoy te inflingió.

El momento llegará, desde luego, pero hasta entonces, no queda otra alternativa que hacer de tripas corazón, sumirse en un momento de reflexión, saber apreciar los momentos pasados, cribar los granos de arena que ahora reposan en la parte baja del reloj, tratando de encontrar aquellas piezas defectuosas, aquellas impurezas, que precipitaron la suerte en tu contra. Superar la adversidad, levantarse de la que, de otra manera, terminaría siendo tu tumba, recomponerse, y aprender de los errores, para ser merecedor, tan pronto como sea posible, de la bendición de Apolo de nuevo.

El camino a afrontar es duro, nadie lo cuestiona, pero ha de hacerse con la cabeza alta, y espíritu vencedor. La recompensa es un insuperable sentimiento de satisfacción, la satisfacción por haber afrontado con éxito las adversidades, y lograr un grado de éxito considerable. La recompensa es lucir orgulloso una sonrisa sincera en la cara.

Cada día que pasa es un dia menos para terminar los exámenes... Mucho ánimo y suerte a todos y todas, pronto el mar volverá a estar en calma.

0 se atrevieron a opinar0 linkearon • Culpa de Interloper

Viejo cacharro inutil...

Otro Diente de Engranaje, publicado el 18-06-2006 19:46:13

O esa idea que cobra fuerza en tu interior.

No eres más que un tostador del todo-a-cien, el regalo que nadie desea recibir, pero acoge con un gesto de resignación, para después tirar en cualquier esquina. Eres ese tipo de cosas que, llegado el día en que haces mudanza, recuerdas que compraste pero, una vez dejaron de ser utiles, metiste en un cajón que no volviste a abrir.

Puede resultar reconfortante pensar que no es así, autoengañarte y cerrar los ojos al mundo que te rodea, esforzarte por plantarle cara. Pero es una lucha con fecha de caducidad, como tú. En el fondo lo sabes, pero tratas de hacer punto y aparte, borrón y cuenta nueva.Por supuesto, todas las tentativas nacieron abocadas al fracaso, al que llegan después de algún vano momento de esperanza.

Te sientes un instrumento de usar y tirar. Pruébelo durante diez días, y si no está satisfecho, le devolvemos su dinero. No te equivocas, siempre vuelves a las manos de tu vendedor, a la espera de que un nuevo cliente radiante de felicidad convenga que, esta semana, es su turno de usarte. Un uso que desgasta. Las costuras amenazan con resquebrajarse y dejar escapar el espumillón del interior, peluche demasiado ajado. Al final del día, has perdido toda tu utilidad, y de nuevo sientes esa voz interior que, observadora, te confirma que has sido apartado, tirado donde menos estorbases.

Y otra vez, terminas con la incómoda sensación de que no eres más que un trasto estúpido e inservible, cuyo único lugar está en el fondo más recóndito del desván, olvidado, cogiendo polvo, hasta que alguien, un día, vuelva a necesitarte para remendar un descosido, como los que tú evidencias, pero en las que nadie parece reparar. Y por supuesto, ahí estarás tú, con una sonrisa pintada en la cara, esperando que esta vez no sea como las anteriores, pero con la certeza interior de que, nuevamente, lo será.

Escuchando... Damage Done (Dark Tranquillity)

1 se atrevieron a opinar0 linkearon • Culpa de Interloper

Y el cielo se tiñó de rojo

Otro Diente de Engranaje, publicado el 01-06-2006 17:23:00

O el deseo de un mundo interior violento

Y en un momento, como avivado por una pequeña chispa en el interior de la cabeza, toda la sangre de tu cuerpo arde, y la furia hierve alimentada por dicha fogata.

Le tomarías entre tus brazos, su cabeza contra tu pecho, y apretarías con todas tus fuerzas. Hasta que su estúpido cráneo reventase como un melón maduro que cae desde demasiado alto. Serías totalmente feliz con sus sesos resbalando entre tus dedos, temblorosos todavía a causa de la fuerza aplicada. Su cuerpo se batiría en espasmos provocados por el descontrol generalizado ocasionado por la muerte total e irreparable de su anormal y atrofiado cerebro. Puede que, en un último estertor, tratase de agarrarte, de clavarte las uñas en la espalda. Perfecto, la cicatriz permanecerá, recordando por siempre que fuiste tú quien terminó con tanta subnormalidad concentrada.

Le propinarías una paliza desmedida. Puñetazos y patadas que le amoratasen desde la línea de los ojos hasta los tobillos, que hiciesen sus ojos sangrar, que su boca tuviese que abrirse y cerrarse, como la de un pez moribundo sacado del agua que trata en vano de sobrevivir, para que sus pulmones pudiesen recoger un poco de oxígeno antes de que tú le cortes de una vez por todas el abastecimiento. Partirías muchos de sus huesos, harías que le rasgasen la piel y asomasen, desnudos, apuntando al cielo, marcando la perpendicular a la posición en la que él quedará, tendido para siempre.

Le abrirías de arriba abajo como el envoltorio de un regalo cuyo único fin es el vertedero, para que pudiese contemplar su propio estómago antes de que falleciese. Para, en un satírico bucle final, hacerselo tragar. Para poder hurgar en su podrido interior antes de que el último aliento escapase de su boca. Para poder inflingirle todo el dolor que la sangre hirviendo de tus venas te infinge a ti.

Probarías mil y una tácticas de tortura, desde los sistemas clásicos medievales hasta las más modernas técnicas rusas. Combinarías fármacos de muy distintos tipos solo para ver qué efecto producirían en sus sistema inmunológico. Hasta harías sonar "Stuck in the Middle With You". Solo por verle sufrir, solo porque tu odio acumulado año tas año necesta una vía de escape, y hoy la suerte no estaba con él.

A veces los reencuentros son... explosivos.

2 se atrevieron a opinar0 linkearon • Culpa de Interloper

El peso sobre tus hombros

Otro Diente de Engranaje, publicado el 14-05-2006 19:51:45

O una vía de desahogo

De repente, el mundo se te cae encima, y no puedes hacer otra cosa que empujar hacia arriba, tratar de volver a colocarlo en su sitio. Pero es jodidamente pesado. Sabes que, al final, lograrás volver a encajarlo en el lugar donde le corresponde, o harás un esfuerzo un poco más grande todavía y darás forma a un nuevo espacio donde ponerlo... Pero por ahora, está sobre tu espalda, hundiendo poco a poco tus pies en el fango, empujandote con todo su peso.

Una tarde cualquiera, normal, y de repente sientes esa presión. Solo que la notas desde dentro. La sensación de agobio, pesadez y no avanzar de toda época de examenes. Ya puedes pasar toda una tarde de trabajo, que te sentirás igual que al principio, solo que más cansado. Te miras las piernas, y ves que están un poco más hundidas en la inmundicia. Para cuando todo esto termine, vas a tener que tirar realmente fuerte de ellas para sacarlas de ahi.

Los esquemas que tenías ya se han vuelto a resquebrajar, pero bueno, es un mal menor, es algo que la experiencia de tres años de universidad ya te ha hecho asimilar como algo habitual... Al menos, esta vez recordaste guardar un pequeño borrador de cómo son las cosas, y la labor de reconstrucción no va a ser tan difícil... O al menos, eso esperas.

Este año te sientes como Atlas, divino Titán cuyo castigo consistió en sostener el globo sobre sus hombros, separando la tierra de los cielos. Es una carga enorme, pero te ves con capacidad para mantenerla. Sin duda, mucho mejor que ser Sísifo y ver como tus esfuerzos, cuando el éxito estaba ya al alcance de tu mano, ruedan colina abajo, arrastrando con ellos tus esperanzas y anhelos.

Una pequeña entrada en un blog olvidado en cualquier esquina de la red es suficiente medio de expresión, y mientras lo escribes, nuevas fuerzas acuden a tí, tonificando tu cansada cabeza, mientras una melodía cualquiera vibra en el aire. Unos minutos de relajación, una vía de desahogo a primera vista insignificante, pero afilada en su extremo, perfecta para penetrar hasta el fondo de quien la escribe.

Esta vez vamos a por todas. Podemos y lo haremos.
Mucha suerte y ánimo en estos días difíciles que se acercan.
Codo con codo, lo conseguiremos.

0 se atrevieron a opinar0 linkearon • Culpa de Interloper

Por cada comentario mato un gatito